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Economía urbana y regional

En los años 50-60 aparecen 2 cuestiones que dan lugar a la ECONOMÍA TERRITORIAL:

·        Incremento de la población urbana, despoblación de zonas desfavorecidas.

·        Desequilibrio territorial (entre el norte y el sur): origina la economía territorial.

Aparecen dos subramas de la economía general a partir de estos dos fenómenos:

·        Economía urbana: estudia el crecimiento urbano.

·        Economía territorial: el reequilibrio del territorio es un coste del desarrollo, es necesario. Un sitio desarrollado induce el desarrollo. La concentración de la población da lugar a un mejor aprovechamiento de los recursos.


¨   Economía Urbana

Tiene una seria de excepciones y limitaciones respecto a la economía general. Las razones del defectuoso funcionamiento de los precios son:

1.    Externalidades o economías externas

Al producir o consumir un bien o servicio se altera el coste de producción o consumo de ese mismo bien o de otro a terceras persona. También se denomina deseconomía.

El coste que la decisión de una persona produce a los demás debe tenerse en cuenta:

Ej.: al incorporarse un vehículo a una carretera se altera el flujo de la misma, afectando al resto de los conductores; habrán reducido su velocidad y eso les supondrá un coste mayor de tiempo y gasolina. La suma de estos costes es el coste social derivado de mi entrada en la carretera.


  C  D           Cs    Cp                     
        Cp: Costes privados
        Cs : Costes sociales
        D: Curva de demanda
        C: Coste






OA>OB el coste social es mayor que el coste individual. Sin regularización social es imposible el beneficio de todos, por lo tanto la intervención pública es fundamental.

Las externalidades que se producen el la economía pueden ser:

·        Economía externa: aumentando el beneficio a bajo coste.

·        Deseconomía externa: disminuye el beneficio a alto coste.


2.    Mercado imperfecto

El mercado es poco transparente.

Existe cierto monopolio, pues son pocas las empresas que pueden retener el suelo, aumentando la demanda, manteniendo la oferta y por tanto aumentando el precio.

Rigidez: un sitio adecuado para una actividad con el tiempo se puede volver inadecuado, pero no es fácil cambiarlo, requiere tiempo y dinero. Al no tener el mejor emplazamiento posible perdemos eficiencia (no óptimo subóptimo).

Falta de información: no conocemos todas las opciones para escoger la mejor de todas; estamos en sitios subóptimos.


3.    Bienes y servicios sin precio

Para que un mercado funcione tiene que haber una asignación de los recursos de tal forma que la producción sea óptima. En la realidad  hay una serie de servicios que no se pagan (educación, bomberos, sanidad,…..) y no podemos medir la eficacia de la producción de estos servicios. Son los políticos lo que deciden cuanto dinero se va a destinar a ellos.

Íncide de Economía Urbana

Naturaleza del valor del suelo: Teoría de Alonso

La teoría de Alonso se plantea desde un ejemplo agrícola.

El beneficio extraordinario de un producto agrícola en el mercado es el precio del mercado del producto menos el precio de producción y el beneficio del agricultor. Cuando el agricultor no es el propietario del terreno, representan la máxima oferta que hará dicho agricultor por el suelo. Estos beneficios extraordinarios dependen del precio de mercado así como de la distancia del terreno al mercado; cuanto más lejos se venda, menos beneficios obtiene el agricultor por los gastos de transporte. Cuando el beneficio extraordinario es nulo ya no le interesa comprar el terreno. Cuando existe la posibilidad de producir distintos productos con diferentes costes y precios (y por tanto con diferentes beneficios extraordinarios) el suelo se dedicará, por zonas, a cada actividad en función del producto que produzca mayores rentas.

En la ciudad pasa algo similar; la zona central está dominada por oficinas y comercios, que son los que más poder económico tienen, expulsando así a la vida del centro. Radiocéntricamente, la ciudad se organiza de la siguiente forma: comercios – oficinas – viviendas – industria – agricultura hasta que encontremos otra ciudad. Luego el valor del suelo viene dado por la naturaleza del suelo, que determina su uso. La teoría está basada en una ciudad donde los costes de transporte son los mismos en todas direcciones.

En la práctica no se cumple el modele teórico. Esto sucede por diferentes motivos:

1.    Accesibilidad: es la facilidad (tiempo, dinero) para llegar a un lugar determinado. Se trata de un concepto muy heterogéneo porque cada persona tiene una idea diferente de accesibilidad. Desde el punto de vista de los que actúan en la ciudad, la accesibilidad también es diferente. Esta relatividad hace que el esquema visto deje de ser tan nítido.

La accesibilidad depende las redes de transporte, por lo que se deforma el modelo circular.

2.    Localización/cantidad de espacio: un individuo o una empresa puede elegir dónde se va a situar en función de la localización y de la cantidad de espacio (según sus necesidades).

3.    Localización/calidad del entorno (ambiente): cada individuo elige dónde quiere vivir.

1.    Complementariedad e incompatibilidad: Los individuos y las empresas se necesitan unos a otros. Opuesto a la complementariedad, la competencia echa a otras empresas o expulsa a los individuos que viven cerca, sobre todo a las clases altas. Combinando complementariedad e incompatibilidad llegamos  a la teoría sectorial: se va formando una pirámide donde en la zona ppal. de la ciudad está la clase alta.

2.    Topografía, suelo y clima (factores físicos)

3.    Complejidad urbana: al crecer la ciudad se generan otros centros que pueden aparecer incompletos. Existen centros especializados (cultura, comercio, oficinas,…).

4.    Influencia del planeamiento: el planeamiento no puede ir contra las leyes económicas, pero puede alterar algunas normas, de tipo económico, debido a su potestad normativa.

5.    Diferencias de los consumidores: depende de la cultura. Por ejemplo, en los países mediterráneos los ciudadanos de rentas altas viven en el centro mientras que en países anglosajones viven en la periferia.

Dentro de la diversidad existen ciertas pautas que determinan la distribución de la ciudad.

Intervención del Estado

Razones:

1.    Existencia de economías externas: el Estado se ve obligado a imponer regulaciones. Mediante zonificación se establecen los lugares para cada actividad (no se puede poner un matadero delante de una facultad, por ej.). El Estado interviene como gestor para paliar las deseconomías externas, para que no nos separemos del coste social. A veces se consigue añadiendo costes adicionales para que la conducta individual del sujeto fuera la misma que si tuviera en cuenta el coste social.
2.    Preservar determinadas zonas: existen zonas que no pueden ser urbanizadas por motivos medioambientales (flora, fauna,….), de defensa, etc.

3.    Limitar el crecimiento: puede tener efectos negativos.

4.    Impedir estrategias perjudiciales (para los ciudadanos): si hay una autoridad que coordine las actuaciones y hace que todas las partes inviertan, mejoraran todas ellas.

5.    Servicios públicos: existen servicios públicos necesarios que no pueden quedar en manos privadas (transporte, agua, saneamiento,…). Pueden llevarlos empresas privadas, pero controlados por el Estado.

6.    Actuaciones en grandes sectores: las grandes actuaciones no pueden quedar únicamente en manos del poder privado, sino que tiene que intervenir el estado mediante mecanismo, como la expropiación física.

7.    Efecto umbral: la ciudad crece de manera casi continua, pero hay elementos que tienen cierta rigidez para su modificación, los elementos umbrales. Hay tres tipos:

·        Umbrales físicos: no resulta rentable construir en montañas, ríos, etc.

·        Umbrales estructurales: a medida que la ciudad crece necesitará más estructuras.

·        Umbral técnico: limitaciones de la capacidad de los servicios públicos (alumbrado, saneamiento…). 

Crecimiento urbano

La ciudad crece: cuanto más grande es la ciudad, más posibilidades tiene de crecer. Esto se debe a que el coste unitario disminuye. A esto se le denomina ECONOMIA DE ESCALA. Al cabo del tiempo una economía de escala se convierte en una deseconomía de escala. Las economías de escalas se deben a:

1. Especialización

Hay una serie de servicios y producciones que al irse especializando hacen que disminuya el coste unitario.
       
A y B con ciudades. El coste de producción C1 es el mismo en ambos.
T: coste de transporte unitario.

El mercado se reparte por igual entre A y B. Sí el coste unitario de A baja, A se come parte del mercado de B: A se incrementa en perjuicio de B. Si además existe una economía de escala en A –el coste de producción sigue disminuyendo-, B acaba desapareciendo.  Si el coste unitario de transporte de B es menor (B) ocurre lo mismo.


2. Complementariedad

El hecho de la proximidad entre unas industrias y otras hace que el coste de transporte sea menor (una fábrica de neumáticos se sitúa cerca de una de coches, por ej.). Las empresas no son autónomas en la prestación de todos los servicios, por lo que los externiza (limpieza, contabilidad, seguridad, abogacía,…). La mayor oferta de servicios, capital y de mano de obra cualificada está en la ciudad.

3.    Economías de urbanización

La ciudad ofrece ventajas: los sistemas de transporte serán mejores cuanto más grande sea la ciudad; los políticos cuidan más las ciudades grandes porque son un granero de votos importante; el stock que deben tener las empresas en ciudades grandes es más pequeño por la posibilidad de conseguir productos fácilmente; cuanta más tensión hay entre empresas, más empresas se crean y más innovación hay; y por último, la ciudad es un mercado muy grande donde la distribución es barata.


¨   El individuo en el crecimiento de la ciudad. Tamaño óptimo.

Subjetivamente, el individuo se instala donde cree que tiene más posibilidades de ejercer sus cualidades. La ciudad es donde más oferta hay y además permite el anonimato del individuo. Dentro de la ciudad el individuo es ofertante de mano de obra y demandante de obras y servicios.

Las ciudades, al aumentar excesivamente su tamaño, pierden efectividad, aparecen deseconomías de escala: cuanto más aumenta el tamaño, más aumenta el coste unitario. Estas deseconomías de escala son:
  • abastecimiento de agua
  • Infraestructuras  
  • saneamiento
  • transporte
  • contaminación ambiental(mecanismo de control)               

Al crecer la ciudad, el coste de estos servicios crece (por ej., al crecer la ciudad habrá que traer el agua desde más lejos y será más cara). La mayoría de las deseconomías de escala son deseconomías externas, es decir, que no los soporta el que los produce. Este es el motivo de que la ciudad crezca por encima del tamaño óptimo.

El tamaño óptimo de la ciudad se situa entre 800.000-1.000.000 ha.

Economía urbana y regional

En los años 50-60 aparecen 2 cuestiones que dan lugar a la ECONOMÍA TERRITORIAL:

·        Incremento de la población urbana, despoblación de zonas desfavorecidas.

·        Desequilibrio territorial (entre el norte y el sur): origina la economía territorial.

Aparecen dos subramas de la economía general a partir de estos dos fenómenos:

·        Economía urbana: estudia el crecimiento urbano.

·        Economía territorial: el reequilibrio del territorio es un coste del desarrollo, es necesario. Un sitio desarrollado induce el desarrollo. La concentración de la población da lugar a un mejor aprovechamiento de los recursos.


¨   Economía Urbana

Tiene una seria de excepciones y limitaciones respecto a la economía general. Las razones del defectuoso funcionamiento de los precios son:

1.    Externalidades o economías externas

Al producir o consumir un bien o servicio se altera el coste de producción o consumo de ese mismo bien o de otro a terceras persona. También se denomina deseconomía.

El coste que la decisión de una persona produce a los demás debe tenerse en cuenta:

Ej.: al incorporarse un vehículo a una carretera se altera el flujo de la misma, afectando al resto de los conductores; habrán reducido su velocidad y eso les supondrá un coste mayor de tiempo y gasolina. La suma de estos costes es el coste social derivado de mi entrada en la carretera.


  C  D           Cs    Cp                     
        Cp: Costes privados
        Cs : Costes sociales
        D: Curva de demanda
        C: Coste






OA>OB el coste social es mayor que el coste individual. Sin regularización social es imposible el beneficio de todos, por lo tanto la intervención pública es fundamental.

Las externalidades que se producen el la economía pueden ser:

·        Economía externa: aumentando el beneficio a bajo coste.

·        Deseconomía externa: disminuye el beneficio a alto coste.


2.    Mercado imperfecto

El mercado es poco transparente.

Existe cierto monopolio, pues son pocas las empresas que pueden retener el suelo, aumentando la demanda, manteniendo la oferta y por tanto aumentando el precio.

Rigidez: un sitio adecuado para una actividad con el tiempo se puede volver inadecuado, pero no es fácil cambiarlo, requiere tiempo y dinero. Al no tener el mejor emplazamiento posible perdemos eficiencia (no óptimo subóptimo).

Falta de información: no conocemos todas las opciones para escoger la mejor de todas; estamos en sitios subóptimos.


3.    Bienes y servicios sin precio

Para que un mercado funcione tiene que haber una asignación de los recursos de tal forma que la producción sea óptima. En la realidad  hay una serie de servicios que no se pagan (educación, bomberos, sanidad,…..) y no podemos medir la eficacia de la producción de estos servicios. Son los políticos lo que deciden cuanto dinero se va a destinar a ellos.

Introducción a la economía urbana

La ciudad es un mecanismo económico, se mueve porque está viva, y el planeamiento la modifica para alcanzar unos ciertos objetivos. En su origen y desarrollo tiene un fundamento económico: se crea porque es una máquina eficiente de producción y un sitio agradable para la estancia. Entre los individuos y las empresas forjan la ciudad.

El planeamiento no puede oponerse al mecanismo económico porque entonces se producirían desastres y desajustes. Factores que intervienen en el dinamismo económico:

·        Familias-individuo: buscan maximizar la utilidad y la satisfacción: CUANTITATIVO.

·        Empresas: pretenden maximizar beneficios: CUALITATIVO.

·        Poder público: legisla, regula, ordena y ofrece servicios públicos para que los otros dos agentes se entiendan.

Índice de temas de historia

Crítica al Urbanismo Racionalista

El urbanismo racionalista ha sido objeto de numerosas críticas. Algunas de estas ideas más que críticas son propuestas diferentes, pues sus ideólogos son anteriores al movimiento racionalista. Algunas de estas corrientes son las siguientes:

El urbanismo de la continuidad

Sus principales representantes son el escocés Patrick Geddes y el norteamericano Lewis Mumford. Ambos comparten la idea de continuidad: la ciudad es un organismo vivo, cuya ampliación debe hacerse teniendo en cuenta su evolución pasada y las circunstancias que han llevado a su configuración actual. Antes de hacer un plan hay que recabar información histórica y sociológica de la ciudad. A continuación, para hacer el planeamiento, el autor combina los datos objetivos con su propia percepción del hecho urbano con el que se enfrenta.

Este sistema choca frontalmente con el racionalismo, que postula un hombre-tipo universal válido para todas las circunstancias. Frente a ello, los continuistas proponen un diseño acorde a las condiciones físicas y sociológicas de la ciudad.

Mumford critica también la zonificación racionalista. La mezcla de usos conseguiría una disminución de desplazamientos, evitaría los procesos de ocupación-llenado de las distintas partes de la ciudad y conseguiría una heterogeneidad, dando lugar a una ciudad más integrada y viva. Los espacios libres racionalistas son, según Mumford, demasiado grandes e inarticulados, fuera de la escala humana. Frente a ello propone espacios vivos, más pequeños, donde el ciudadano esté más cómodo.

Mumford también se preocupa de las ciudades en el marco territorial. Propugna, siguiendo a Howard, una limitación de tamaño y un aumento del número.



La crítica sociológica

Surge en los 60, cuando el racionalismo había llegado a su madurez. Se apoya en estudios sociológicos que señalan que una vivienda higiénica y una distribución racional del espacio urbano son incapaces por si mismas de asegurar a sus habitantes el sentimiento de seguridad y de libertad, la riqueza en la elección de actividades, la impresión de vida y el elemento de distracción y variedad que son necesarios para la salud mental y que repercuten sobre a salud física. La integración del comportamiento humano al medio exige un cierto clima, un ambiente que el racionalismo no había tenido en cuenta en sus propuestas.

Dentro de esta corriente destaca la socióloga norteamericana Jane Jacobs, que en su libro Muerte y vida de las grandes ciudades propone unos nuevos principios para el diseño de la ciudad que son la síntesis de toda la crítica sociológica; algunos de ellos ya habían sido planteados por otros humanistas como Mumford.

      a) La zonificación y estandarización racionalista dan lugar a monotonía y astenia. Monotonía física y social, cada lugar va a estar ocupado por el mismo tipo de personas, perdiéndose la posibilidad de contactos múltiples y casuales propios de la ciudad tradicional. Frente a la zonificación propone mezcla de usos y frente a la estandarización, variedad de formas y espacios.

      b) Los grandes espacios libres racionalistas, que pretenden introducir el campo en la ciudad, son criticados en la misma línea que los culturalistas, pero ampliando argumentos. En primer lugar, en ellos hay falta de seguridad; la seguridad se consigue con la presencia de de numerosas personas que se vigilan unas a otras, lo que no sucede en espacios tan grandes. En segundo, el hombre se siente en ellos fuera de escala, no lo percibe como una parte de la ciudad; pero tampoco tiene las condiciones del campo, son un híbrido que no aporta nada. Por último, al ser grandes no están bien conservados y la gente no acude. Los espacios urbanos que gustan al ciudadano son pequeños, bien conservados y concurridos. Esta reducción trae una disminución de altura en los edificios para la misma densidad.

      c) La calle tradicional se pierde en la ciudad racionalista. Jacobs la reivindica como un elemento fundamental de la convivencia, es un lugar común a toda la población intermedio entre la privacidad de la vivienda y el carácter público de otros centros especializados como cines, centros sociales, etc. Estas relaciones son diferentes a las de los grandes edificios racionalistas y mucho menos enriquecedoras. Por eso hay que volver a la manzana cerrada, creadora de la manzana tradicional.

Estas medidas –mezcla de usos, variedad de edificaciones, reducción de espacios libres, formación de calles- están siendo introducidas en muchas actuaciones recientes. Su aplicación tiene el límite que marcan las necesidades del tráfico. Ahora también se procura entender el carácter particular de cada ciudad: su historia, su tradición y su modo de vida propio. Las ideas de los ciudadanos se tienen en cuenta en la medida de lo posible a través del proceso de información pública a las que se someten los planeamientos antes de su aprobación.

La ciudad Jardín

El iniciador de las ciudades jardín fue el inglés Ebenezer Howard. Para Howard el problema fundamental de la ciudad es la propiedad privada del suelo, que induce a los propietarios a una explotación intensiva, agravándose los problemas de densidad y tráfico. Si se eliminara la especulación, desaparecerían los excesos y la ciudad podría hacerse de acuerdo a los principios del bien común.

A partir de esta idea Howard desarrolla las bases de su ciudad ideal. Debe tener una población limitada de alrededor de 50.000 ha., permitiendo la existencia de un solo centro. Alrededor de este centro se distribuirían las viviendas, preferentemente unifamiliares con jardín, todo ello apoyado en una red viaria de amplias dimensiones. La ciudad se rodeará de un cinturón verde, que señalará sus límites, a la vez que servirá de asiento para las actividades agrícolas.

La concepción de Howard va más allá de la propia ciudad y se extiende al ámbito regional. Propone la ciudad-racimo, conjunto de ciudades jardín relacionado con una ciudad central de mayor tamaño mediante un transporte rápido de forma que la población pueda disfrutar al mismo tiempo de las ventajas de una ciudad pequeña y de los servicios que solo ofrece una gran ciudad.

Para evitar la especulación, Howard propone que los terrenos sean de una sociedad; las viviendas, sin embargo, serían de propiedad particular. También se preocupa de la autosuficiencia de la ciudad, que ha de quedar garantizada mediante una oferta de puestos de trabajo, con el fin de que la ciudad no se convierta en una ciudad-dormitorio.

Las ideas de Howard fueron llevadas a cabo en Letchwood y Welwyn, en los alrededores de Londres. Las aportaciones de Howard al urbanismo han sido importantes y ha fructificado en numerosas realizaciones, bien en barrios o bien en ciudades como las “new town” inglesas, que aunque no respondan al planteamiento inicial de Howard son una alternativa válida al diseño racionalista.

Urbanismo culturalista

Dentro de esta denominación se recogen una serie de corrientes que aparecen en el pensamiento urbanístico de finales del siglo XIX, con planteamientos radicalmente distintos a los que van a dar el urbanismo racionalista. La idea básica de esta corriente es que la cultura debe estar por encima del progreso. Frente a la ciudad post-liberal, concebida como una máquina al servicio de la producción, la ciudad culturalista es una ciudad orgánica donde el hombre puede desarrollarse en toda su variedad y plenitud.
Dentro de todas las líneas culturalistas hay dos ideas comunes que se enfrentan al racionalismo:

      a) La ciudad debe tener unos límites: no es posible que la satisfactoria en una ciudad de crecimiento ilimitado.

      b) Distinción entre lo urbano y lo rural: la ciudad tiene valores propios que deben mantenerse. El paisaje urbano y su escala deben estar muy cuidados para que las sensaciones sean positivas. Si la ciudad no es muy grande el campo estará cerca y será accesible, pero será algo diferente a la ciudad.

El precursor del movimiento culturalista fue el arquitecto austriaco Camillo Sitte. Para Sitte, la ciudad post-liberal es monótona, de excesiva regularidad y espacios inarticulados. Para evitarlo propone una vuelta a la ciudad antigua, creando espacios a escala humana, proponiendo para ello el uso de la plaza medieval.

Las ideas de Sitte son fundamentalmente estéticas y pugnan directamente con el concepto de ciudad como hecho económico. A pesar de ello, sus ideas suponen un toque de atención. Sus ideas, bien mezcladas con el resto de funciones de la ciudad, no deberían olvidarse en la creación urbana.

Urbanismo Racionalista

La crítica a la ciudad existente a la luz de los cambios sociales y técnicos va a dar lugar a una nueva concepción urbana denominada racionalismo. Este tipo de urbanismo nació en los años 30 ha predominado de forma general hasta nuestros días. No obstante, en la década de los 70 se proponen cambios que han sido aceptados en parte y que han modificado algunas de las nuevas realizaciones.

El urbanismo del s. XX, a excepción de las reconstrucciones de las ciudades destruidas en las guerras mundiales, es periférico. El centro tradicional no es una preocupación primordial y no se modifica, no es posible cambiarlo. Se deja como está y se construyen otros centros en la periferia de acuerdo con los nuevos cánones. A pesar de las críticas racionalistas a los ensanches no se modifican, porque es demasiado costoso rehacer una ciudad que funciona, aunque sea de un modo imperfecto. Así pues solo se construye una parte de la ciudad. La única ciudad que se hace entera bajo principios racionalistas es Brasilia, de nueva construcción.


Las realizaciones racionalistas no se conciben como algo separado de la ciudad actual como hacían los utopistas. Los racionalistas intentan que el conjunto, lo antiguo y lo nuevo, pueda funcionar como un todo.

Los principios por los que se rige el racionalismo son:

      a) En cuanto a la forma: se tiende a las formas simples, siempre buscando la funcionalidad. Las nuevas construcciones son de líneas rectas, sin ningún adorno, dando una nueva fisonomía a la arquitectura.

      b)  En cuanto al objeto: el objetivo del urbanismo racionalista es satisfacer las necesidades de un hombre-tipo. Dichas necesidades son vivienda, ocio, trabajo y circulación. Las tres primeras son las básicas, siendo la  cuarta la relación entre ellas.

      c) En cuanto al método: la ciudad se construye jerárquicamente, desde los elementos más primarios hasta llegar a la ciudad completa. El núcleo fundamental del individuo lo constituye la vivienda, por lo que se le dedica una atención especial a los requisitos fundamentales que ha de cumplir: aireación, soleamiento y un espacio mínimo que garantice la intimidad.

      c) Especialización: cada función debe realizarse en una zona especializada, ya que exige espacios de diferente forma y características. La vivienda debe estar separada de las zonas de ocio y trabajo y la circulación debe estar separada de las otras actividades. Estos dos principios, especialización funcional separación de la circulación de automóviles, constituyen los ejes de la organización de la ciudad racionalista.

De acuerdo con estos principios, la crítica de la ciudad existente se centra en los siguientes aspectos:

      a) La mezcla de funciones: las actividades de vivienda, trabajo y recreo están esparcidas y mezcladas por toda la ciudad, originando conflictos entre ellas.

      b) La construcción en manzana cerrada: este modelo de construcción determina la aparición de viviendas interiores, insalubres e incómodas. Por eso se propone la edificación abierta, en bloques aislados que permitan hacer exteriores todas las habitaciones. Además, la construcción en manzana obliga a mantener una continuidad con una altura similar y una distribución de huecos determinada. Si los edificios son independientes unos de otros se aumenta la libertad de diseño.

      c) La calle corredor: se denomina así a la calle tradicional, bordeada de modo continuo por las fachadas de los edificios. Cuando el tráfico aumenta estas calles se ven desbordadas produciéndose además una indeseada mezcla de funciones. Los ruidos y la contaminación disminuyen la calidad de vida de estos lugares. Para evitarlo se propone una separación de los diferentes tipos de circulación.

A partir de 1928 los arquitectos y urbanistas racionalistas se aglutinan en un movimiento internacional y realizan una serie de reuniones llamadas Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna (CIAM). En estos congresos se fue dando forma al conjunto de ideas aportadas. En 1941 Le Corbusier publicó la Carta de Atenas, documento de 95 puntos que puede considerarse la posición común de este movimiento. Su contenido puede sintetizarse del siguiente modo:

      a) Crítica a la ciudad existente: coincide con lo expuesto anteriormente. A ello se le añade una explicación de la causa que ha producido tal situación: el predominio del interés privado sobre el colectivo.

      b) Objetivo del urbanismo: su objetivo es crear un espacio para hombres libres: la ciudad. Sin embargo, el hombre no alcanza sus fines de forma aislada, sino integrado en diversos grupos con sus objetivos diversos. El urbanismo debe permitir el ejercicio de esta acción colectiva.

      c) Bases del planeamiento: define las funciones básicas y su zonificación y la vivienda como núcleo fundamental de la ciudad. El tiempo de desplazamiento debe ser el mínimo posible, por lo cual la ciudad debe ser densa. Las edificaciones deben ser altas para que la gran densidad sea compatible con la existencia de zonas verdes.
     
      d) Circulación: deben establecerse canales separados para peatones, coches y transportes colectivos.

a)    Planeamiento regional: la ciudad no constituye un hecho aislado, forma parte de un ámbito mayor (comarca, región) con el que existen relaciones mutuas. Los planeamientos deben tener en cuenta esas relaciones y preveer los efectos de las realizaciones parciales.

b)    Programación: Se entiende por programación la previsión de costes y plazos en que han de realizarse las actuaciones de un plan. La programación obliga por igual a particulares y a la Administración a garantizar un crecimiento equilibrado.


Bajo estas premisas, las características de la ciudad racionalista son:

Estructura general

Debe tenderse a la alta densidad con objeto de reducir las distancias y a una pequeña ocupación del suelo para dejar grandes espacios libres. Para conseguirlo Le Corbusier planteó la “unidad de habitación”, edificio de gran altura que acoge una población de 1.400 ha., ocupando menor superficie y abaratando los costes. El aspecto de una ciudad de este tipo es de campo con edificios altos dispersos, apreciándose la estricta separación entre vehículos y peatones.

Vivienda

Las características de la vivienda –sol, ventilación, espacio mínimo- son cumplidas por la unidad de habitación. Dichas unidades deben soportar servicios mínimos: guardería, pequeños comercios, jardín, etc. Esta unidad de habitación se construye en edificios altos y con habitaciones exteriores, dando lugar a al bloque laminar. Pronto se observó que tanta uniformidad era incompatible con la heterogeneidad de caracteres de la población, por lo que las propuestas se flexibilizaron y aparecieron las unidades de habitación mixtas, donde se mezclaban edificios singulares altos con otros de media altura e incluso viviendas unifamiliares.

El siguiente escalón en la estructura de la ciudad lo constituye la unidad vecinal, unión de varias unidades de habitación (generalmente 4). A este nivel corresponden ya otros servicios tales como una iglesia, cine, oficinas y escuelas.

El barrio se compone de cuatro unidades vecinales. Sus servicios ya crecen: institutos, centros comerciales, centro cultural, etc. La integración de varios barrios da lugar a una ciudad o a un sector de ella.

Zonificación

La residencia se completa con las zonas de trabajo y de ocio y los canales de circulación. Las zonas de trabajo pueden ser a su vez industriales y terciarias. Las zonas industriales se sitúan agrupadas y alejadas de las zonas residenciales para reducir sus efectos negativos. Las zonas terciarias se ubican entre las unidades vecinales de forma que se minimicen los recorridos entre ellas.

En cuanto a las zonas de ocio, se proponía la jerarquización en función de la frecuencia de su uso: de uso diario y de uso semanal. Las primeras –jardines, parques, polideportivos- deben estar integradas con el tejido residencial, para acortar los desplazamientos. Las zonas de uso semanal –caza, pesca, parque de atracciones, etc.- estarían a distancias superiores y al servicio de varias ciudades.

Pronto se vio que este esquema era tan rígido que era de difícil aplicación. Al estar todo totalmente zonificado se crea despoblación a ciertas horas del día: los centros de trabajo, creando inseguridad ante la ausencia de gente en horas no laborables, y los centros residenciales, con sus ciclos diarios de llenado-vaciado. Además, al estar todo separado, aumenta la longitud de los desplazamientos. Por ello la mayoría de los centros terciarios construidos son mixtos.